lunes, 18 de abril de 2011

56 – Grand Pic de TAPOU.

 
 Actividad realizada en fecha 16 Abril de 2.011


Ascensión al Grand Pic de Tapou (3.150m) en el Pirineo Francés (Vallèe d’Ossoue). Desde Gavarnie sale una pista que llega hasta la Barrage d’Ossoue. Poco antes de este pequeño embalse, en l’Espugue de Millas (1.714m), se cruza el torrente por una pasarela. Seguir dirección Oeste dejando a la izquierda el Pic Rond y posteriormente el Pic Pointu bajo el que se encuentran los pequeños lagos de Montferrat (2.374m). Seguir todavía dirección Oeste hacia la brecha de Tapou (2.611m). Sin necesidad de llegar a ella se gira hacia el Norte por las pendientes más evidentes de nieve. Se bordea por la derecha las estribaciones del Petit Pic de Tapou y se sigue remontando en dirección Norte y Noroeste hasta alcanzar la arista Este del Grand Pic de Tapou a muy escasos metros de la cumbre (3.150m) alcanzado ésta sin dificultad.


Chus y Joaquín de Santander, Raúl y Javier de Burgos.


No nos importaba repetir esta bonita y exigente ascensión que Raúl y yo habíamos realizado hacía dos años en compañía de Elías. (Para ver dicha ascensión pinchar en este enlace). Sabíamos que a los amigos cántabros les causaría muy buena impresión como así nos había ocurrido a nosotros. Como suele ser normal por estas fechas, la pista se encuentra cerrada aproximadamente a los dos kms. de su inicio (1.506m) por causa de las avalanchas que la suelen obstruir y por la abundancia de piedras que han caído sobre ella durante todo el invierno. Esta pista suele quedar limpia para poder pasar con los coches aproximadamente a finales de Mayo. Así que no queda otra que portear el equipo los aproximadamente 5 kms restantes hasta llegar a la pasarela de l’Espugue de Millas. Cruzamos el torrente del Gave d’Ossoue y seguimos por las laderas herbosas hasta enlazar con la nieve. En esta ocasión tenemos la fortuna de poder calzarnos los esquís cuando nos encontramos a la altura de 1.816 metros. Lo señalo esto porque la vez anterior enlazamos la continuidad de nieve a la altura de 2.138 metros. Así que el porteo desde que hemos comenzado a caminar ha sido esta vez de solo una hora y cuarenta minutos. La nieve está en muy buenas condiciones para foquear y así vamos ganando desnivel poco a poco sabiendo que serán varias horas las que nos llevará alcanzar nuestro objetivo. Coincidimos en la ruta con otros dos grupos de montañeros franceses que nos sirven muy bien de referencia para seguir el itinerario correcto en la ascensión. Al alcanzar los pequeños ibones de Montferrat es cuando decidimos tomarnos un pequeño descanso. El día ha comenzado con cielo despejado, pero conforme están pasando las horas aparecen nieblas que cubren las partes superiores de las montañas a partir aproximadamente de los 3.000 metros. Seguimos ascendiendo con la referencia de la Brecha de Tapou. No tenemos que llegar a la misma. Poco antes desviamos el rumbo hacia el Norte por las pendientes más evidentes de nieve que borodean las estribaciones del Petit Pic de Tapou el cual dejamos a nuestra izquierda. Se nos interpone por medio un paso estrecho y de mucha pendiente. Chus, muy valiente, lo consigue salvar sin descalzarse los esquís. Raúl y yo colocamos crampones para este corto tramo.  Joaquín lo esquiva porteando los esquís fuera de la nieve. Tras superar esta pequeña dificultad ya podemos continuar sin mayores problemas. Solo es cuestión de seguir hacia arriba por las buenas pendientes de nieve que nos llevan hasta la arista Este del Grand Pic de Tapou. La nubosidad cubre la parte superior de nuestra montaña. Pero no llega a ser una dificultad para continuar ya sin los esquís por esta fácil arista por la que en pocos minutos nos situamos en la cumbre. Hacemos la foto testimonial del grupo y poco más. No podemos disfrutar de las extraordinarias panorámicas que ofrece esta montaña. Hacia el Norte veríamos las cumbres de Vignemale con Montferrat más próximo. Hacia el Sureste llegaríamos a ver las cumbres del circo de Gavarnie. Taillon, Casco, Marboré, Monte Perdido, Astazous… Si tuviésemos buena visibilidad, también identificaríamos hacia el Oeste las montañas próximas a Panticosa, Garmo Negro, Infiernos… y también más hacia el Sur identificaríamos sin duda Tendeñera por donde andábamos el fin de semana pasado. Intuimos la ubicación de todas estas montañas también cubiertas por la nubosidad. Descansamos unos minutos y volvemos hasta donde tenemos depositados los esquís. A partir de aquí y con buena visibilidad hacia abajo nos espera un extraordinario e interminable descenso esquiando. El estado de la nieve colabora fundamentalmente para que disfrutemos de las variadas y entretenidas pendientes que se van sucediendo. Vamos parando y agrupándonos para ir observando el correcto itinerario a seguir en el descenso y para mirar también hacia arriba lo que vamos esquiando. Dedicamos una hora y media a este fenomenal descenso de 1.300 metros de desnivel de nieve continuada. Después de aprovechar la última lengua de nieve esquiable nos queda cargar con los esquís sobre la mochila y regresar por la pista hasta el coche. Ha resultado una actividad muy satisfactoria con un desnivel de subida de 1.675 metros, dedicándole en total 12 horas a la jornada incluidas las paradas y descansos que  nos ha parecido bien. Descansamos, y al día siguiente hacemos una ruta de mucha menor exigencia. En próximas fechas preparo una nueva entrada al blog con detalles de la misma.



Plano con el recorrido.
Cartografía y referencias tomados de editorial Alpina.


El largo valle Gave d’Ossoue con el Grand Pic de Tapou y macizo de Vignemale allí al fondo.

Acercando con el zoom de la cámara este conjunto de montañas.

El recorrido desde donde se deja el coche hasta el final de la pista es bastante largo. Algunos montañeros se sirven de la bici para salvar esta distancia.

Ya hemos dejado la pista y cruzado el torrente. Por las laderas herbosas nos vamos acercando a la nieve.

Encontramos continuidad de nieve a la altura de 1.816 mts. después de una hora y cuarenta minutos de porteo.


Abajo queda el pequeño embalse de la Barrage d’Ossoue.


Pasamos junto a este pequeño lago helado. (Lacs de Montferrat)

Al fondo la Brecha de Tapou. La ruta se desvía hacia la derecha para bordear el Petit Pic de Tapou.


 



El Pic de Pla d’Aube a la izquierda de la Brecha de Tapou.


La parte superior de este pasillo de nieve presenta excesiva pendiente. Algunos portearemos los esquís en este paso.

Nuevamente por abajo el valle suspendido de los lagos de Montferrat.

 Antes de acometer la parte superior de la pared de nieve que queda por detrás de esta roca y que presenta excesiva inclinación. Algunos salvan este paso separados de la nieve.

Yo sigo por la huella que ha marcado Raúl.

A continuación de esta pared de nieve, la ruta continúa ya mucho más franca dejando a nuestra izquierda el Petit Pic de Tapou.

Las paredes del Petit Pic de Tapou aparecen a la derecha de la imagen. Al fondo, las montañas de Gavarnie. Astazous, Marboré…


Ya muy cerca del Grand Pic de Tapou. Llegaremos a la arista de la derecha donde dejaremos los esquís para continuar andando hasta la cumbre.
 
 

La arista de nieve y roca por donde vamos a completar la ascensión.


En la cumbre del Grand Pic de Tapou. Agachados Raúl y Chus. De pié Joaquín y Javier.

Y esta es la pobre visibilidad que tenemos desde la cumbre. Estamos metidos entre la nube y apenas si podemos identificar las cumbres que tendríamos que llegar a ver si estuviera más despejado.

Tras un poco de descanso emprendemos el descenso esquiando. Enfrente es el Pic Milieu y el collado entre éste y el Grand Pic de Tapou.


Chus disfrutando del descenso como un “enano”.

Raúl lanzado como un “cohete”. 


Este es el paso de mucha pendiente que destacábamos en la subida. Ahora lo salvamos con los esquís puestos.

Joaquín en la parte superior pensándoselo dos veces para saltar...

Después del anterior paso ya todo sigue mucho más franco. A seguir disfrutando…



Cayendo hacia el valle de los lagos de Montferrat.


Raúl, Chus y Joaquín en uno de los numerosos descansos. Mientras, tomo la foto viendo por detrás nuestros montes. Petit Pic de Tapou, Pic Milieu, y Grand Pic de Tapou.

Y hacia abajo, aún queda descenso. Al fondo los picos de Gavarnie. Astazous, Marboré…


Aprovechamos hasta la última lengua de nieve.

Plena satisfacción de la gran esquiada. Raúl lo manifiesta claramente con su expresión.

Cargamos con el equipo y con las buenas sensaciones que nos ha ofrecido la montaña del Grand Pic de Tapou.

Echamos una de las últimas miradas hacia esa montaña encantada.

En la pista de acceso, restos de piedras que invaden la ruta.

Y los aludes de nieve que todavía la taponan.

Y esto ha sido lo que nos ha deparado la memorable jornada. Cansados tras 12 horas de actividad pero contentos por haberlo conseguido y disfrutado.

lunes, 11 de abril de 2011

55 – Pico TENDEÑERA.

Actividad realizada en fechas 9 y 10 Abril de 2.011
Ascensión al pico Tendeñera (2.845m) en el Pirineo de Huesca. Saliendo de la Salguata Baja (Panticosa) - (1.200m), la ruta sigue hacia el Sur-Sureste por una pista que remonta el torrente de Ripera. En el puente que salva el barranco de Yenefrito que baja por la izquierda, la pista sigue hacia el Sur por el valle principal. Se pasa junto a la cabaña de la Ripera y poco más adelante junto a la cabaña del Cantal (1.575m). Sigue remontando hasta el Rincón del Verde donde hay que cruzar el torrente (1.700m) cuyas aguas bajan del Cuello de Sabocos y de las laderas de algunas de las montañas de orientación norte de la Sierra de Tendeñera. Después de pasar el torrente la ruta sigue por la ladera en dirección Este hasta la parte superior de la cascada que baja del barranco del Puerto. Sigue por el barranco en dirección Este hasta alcanzar el collado de Tendeñera (2.339m). De aquí, toma dirección Sur-Suroeste hasta la base de la pala final (2.700m) por donde ya se asciende finalmente a la arista cimera. La cota superior de Tendeñera (2.847m) se encuentra en el extremo Oeste de esta arista y que en algunas ocasiones es muy arriesgado alcanzarla. Regreso por el mismo itinerario de la subida.

Juan Carlos Gorbea “Gorbi”, Elías y Javier (“Ureta Brothers”).

Nueva visita a nuestro deseado Pirineo. El pico de Tendeñera ya le hemos ascendido en el año 97 desde Bujaruelo por el valle de Otal. El año pasado volvíamos al mismo pico desde Linás de Broto por Sorrosal. Y en esa segunda ocasión ya pensábamos que lo tendríamos que intentar por el valle de Ripera desde Panticosa. Nuestro planteamiento en esta ocasión es de hacer una aproximación de víspera hasta la cabaña del Cantal donde pasaríamos la noche. Adelantaríamos de esta forma un buen tramo del recorrido y casi dos horas que llevaríamos ganadas a la jornada de la ascensión. Así pues, salimos desde la zona del merendero de Panticosa (1.200m) siguiendo la pista que remonta el valle de Ripera. El peso que acarreamos es descomunal, pues además de lo que es normal para las travesías de esquí, cargamos con lo que consideramos necesario para pasar la noche. A ello añadimos la sobrecarga de los esquís y las botas. Buena penitencia para estos tres “jóvenes” entusiastas. Con paciencia y mentalizados al duro sacrificio seguimos el largo camino cuya primera parte le tenemos recorrido en numerosas ocasiones. (Ver recientes ascensiones a Chornaleras y Escuelas). Cuando llevamos una hora de marcha dejamos el valle de Yenefrito por el que se accede a las mencionadas ascensiones quedando a nuestra izquierda y continuamos por el de Ripera hasta la cabaña del Cantal (1.560m). Nos gusta el lugar tan extraordinariamente tranquilo y ligeros de peso damos un paseo para reconocer el entorno. Volvemos a la cabaña que compartiremos esta noche con otra pareja de escaladores con objetivos bien diferentes al que traemos nosotros.
Madrugamos la mañana siguiente. Para seguir el camino que nos llevará a la parte superior del salto de agua que baja del barranco del puerto de Tendeñera primero hemos de vadear saltando entre las orillas del arroyo de Ripera que debido a los deshielos baja crecido. Ya en el barranco de Tendeñera hemos de seguir porteando el equipo pues la continuidad de la nieve todavía no es un hecho. Damos con ella después de casi hora y media de marcha cuando nos encontramos junto a una cabaña en el mismo barranco situada a 1.925 mts. de altitud. Demasiado alta que está la nieve cuando todavía estamos a primeros del mes de abril. Año raro este 2.011 con un comportamiento muy extraño en cuanto a las cotas de nieve. Pero es lo que hay. Y si insistimos en seguir practicando este nuestro deporte favorito, está muy claro que hemos de asumir algunas incomodidades. Con los esquís y las botas ya en su correcta posición seguimos avanzando por el valle hacia el collado de Tendeñera. En estos niveles sí que hay mucha nieve y todavía tenemos un largo recorrido hasta la cumbre de Tendeñera, con lo que vamos a disfrutar durante las horas sucesivas. Alcanzamos el collado de Tendeñera (2.339m) desde donde se puede acceder a Bujaruelo por el valle de Otal. Desde el collado nuestra ruta debe hacer un giro de noventa grados hacia el Sur. Seguimos remontando pendientes en general bastante asequibles. Pasamos una corta y estrecha cresta donde para mayor seguridad porteamos los esquís. Poco más adelante ya nos situamos en el collado al que se accede también por el valle de Sorrosal. Estamos en la pala final previa a la cumbre y todavía seguimos con los esquís puestos hasta pocos metros antes de la arista cimera donde la pendiente ya es demasiado inclinada. Seguimos hacia arriba marcando huella ayudándonos con el piolet pero sin necesidad de colocarnos los crampones. Una vez alcanzada la estrecha arista cimera comprobamos lo delicada que está la misma, con fuerte caída hacia ambos lados y con una insegura capa de nieve que la cubre. Así que nos damos por satisfechos con haber llegado hasta donde nos encontramos aunque no consigamos esta vez pisar la propia cima de Tendeñera (2.847m). Lo mismo que nos sucedió el año anterior. Tendeñera no se deja tan fácilmente con nieve. Sin embargo Carlos y yo tenemos el grato recuerdo de cuando hace años sí conseguíamos pisar su cima. Regresamos para colocarnos los esquís y bajar ya esquiando por las bonitas palas y amplios campos de nieve por donde anteriormente habíamos ascendido. Así hasta que se termina la continuidad de la nieve y luego ya seguir descendiendo andando hasta la cabaña. Recomponemos las mochilas y vuelve el duro sacrificio como el día anterior porteando nuevamente todo el peso que al final de la actividad nos deja bastante marcados. Pero esto no nos importa tanto si valoramos todo lo que hemos hecho en su conjunto y comprobamos que finalmente nos sentimos satisfechos y a gusto. Así somos y así lo disfrutamos.


Plano con el recorrido.
Cartografía y referencias tomados del servicio IGN.

El pico Tendeñera está muy lejos pero le acercamos con un poco de zoom.

Nuestra afición a veces requiere duros sacrificios. Qué lejos que está la nieve!.

El valle de Ripera. Al fondo están las montañas de la sierra de Tendeñera.

Llegamos a la cabaña del Cantal. Una hora y 50 minutos después de haber iniciado la marcha.

Descargamos las mochilas y ligeros de peso paseamos para reconocer el entorno. Tendremos que llegar a la parte superior del salto de agua que vemos enfrente. La senda va por la ladera de esa montaña.

El pico Tendeñera asoma en el centro de la imagen.

Día siguiente. Hemos saltado el arroyo de Ripera y siguiendo la senda ya estamos cerca de la parte superior del salto de agua y del barranco del Puerto..

Ya caminamos sobre el barranco del Puerto pero todavía no tenemos continuidad de nieve.

Ahora sí. Tras casi hora y media de porteo desde la cabaña y altitud 1.925 mts. ya por fin podemos calzarnos los esquís aliviándonos de su peso sobre la mochila.


Campos de nieve antes de llegar al pico Tendeñera.

El zoom nos acerca al pico Tendeñera. La subida es por la pala de nieve de la izquierda. La estrecha arista que se adivina es la que hay que pasar para acceder a la propia cima.



Por lo general las pendientes han sido suaves. Pero algunos tramos sí que nos piden un esfuerzo añadido.


Al fondo vemos el macizo de Vignemale.

Luego tenemos que superar un paso estrecho donde portearemos los esquís. A continuación llega un amplio collado al que se accede también desde el valle Sorrosal. Luego es la pala final para alcanzar la arista cimera de Tendeñera.

Llegaremos con los esquís hasta donde indicado con la flecha.


Aquí ya clavamos los esquís para seguir marcando huella sin necesidad de fijarnos los crampones. El piolet sí que lo vemos necesario.


Aquí ya estamos en la arista cimera y esto es lo que vemos que queda hasta la propia cima. Hacia la derecha nieve insegura con excesiva inclinación. Demasiado riesgo si se decide continuar.

Hacia la izquierda estas paredes de roca descompuesta y también con mucho riesgo.

Le hago un retrato testimonial a Carlos que se encuentra al inicio de la arista.

Elías está por debajo de Carlos. No ha posado para el testimonio.

También Carlos me ha retratado para el recuerdo.

Foto de recuerdo de hacie varios años. Javier, Carlos y Luis Alegre. En fecha 13 de abril del año 1997 sí pisamos cima de Tendeñera. Las condiciones de la arista lo permitían.

Y ya bajamos sin llegar a percibir en esta ocasión esas sensaciones que disfrutamos normalmente en todas las cumbres. Al fondo entre las nubes las cumbres del entorno de Monte Perdido. Más próximo, la Peña de Otal.

Macizo de Vignemale.

Y ahora a disfrutar del largo descenso esquiando.


En la parte superior la nieve estaba bastante decente para esquiar. Pero conforme perdemos altura ya se encuentra muy pastosa.

Cuando hemos subido a primera hora esta parte del arroyo la hemos cruzado por un puente cómodo de nieve. Ahora está transformado por el deshielo.

Y aquí se acaba la nieve. Hemos descendido esquiando unos 900 metros de desnivel.

De nuevo toca porteo por el mismo itinerario de la subida.


El valle de Ripera hacia la cabaña y Panticosa. El arroyo de la derecha procede del barranco del Puerto y del salto Tendeñera.

Llegamos a la cabaña. Recomponemos las mochilas. Y porteo hasta donde tenemos el coche. Adorable sacrificio.

Concluida felizmente la ruta de Tendeñera. Felices ahora sobre todo por descolgarnos las mortificantes mochilas. Nos sentimos contentos, Javier, Elías y Carlos. (que podemos contarlo.)